jueves, 8 de diciembre de 2011

De límites y derechos

Cuándo estábamos en 2º de B.U.P. nos dimos de bruces con el concepto de límite. Para mí fue ahí cuando las matemáticas dejaron de significar hacer cuentas y pasaron a ser algo abstracto, nada trivial... si es que se puede decir que las matemáticas tienen algo de trivial.

A alguien en clase le dio por preguntar para qué servían los límites si no se podían alcanzar. No se me ha olvidado la respuesta del profesor: "Eso no significa que uno no pueda tender hacia ellos".

Yo no tengo credo, y más veces que no la fe se me queda corta. Espero que al menos nunca me falte un límite al que tender.



A aquel profesor lo echaron antes de terminar el curso. Su forma de dar clase no era buena ni mala, simplemente resultó, para escándalo de muchos, no ser convencional.

1 comentario:

  1. ...pues yo no soy muy amigo de límites, de esos a los que tender (recuérdame que te comente algo al respecto, de ser posible mejor en horas de asueto, con una línea de horizonte difuso delante y tiempo),... pero si es este el límite que propones, me sumo a la tendencia. Y más después de leer ese texto precioso. Gracias.

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