Alicia siempre me decía que mi mente era analítica, que no podía remediarlo. Y tenga o no razón, en lo de la mente analítica o en lo de poder remediarlo, lo cierto es que tiendo a ordenar lo que escribo por puntos, tablas, bloques, títulos, categorías, sagrías y otras historias. Es más, me suele molestar cuando los textos tienen una estructura clara pero están escritos en cuadraro, todo seguido, como los discursos de Clive. Así que, no siendo que la observación de Alicia fuese más que la apreciación de un detalle, la punta del iceberg de un defecto arraigado, me he impuesto como terapia escribir de seguidito, para que me quede un texto bien plano y cuadrado. Y así, según sale, sin pensar si los párrafos son coherentes con el contenido, si hay una línea que ayude a entender, o a entenderme. Ya solo me falta ver si soy capaz de releerlo. Aunque eso, será otra terapia.