jueves, 31 de diciembre de 2009

1 blog, 40 posts

Nunca me ha molado Nochevieja. Ni mi cumple. Te ponen delante de las narices un año enterito del que hacer balance. Nunca se me han dado bien los balances. Total para ver que estás en el mismo sitio que el año anterior. O sea, un paso más atrás.

Este año, al final, ha visto arrancar este blog. Y tenía que escribir esto, más que nada por hacer el post 40. Ya sé que para otros colegas blogueros 40 entradas es una nadería; pero para mí, significa que el blog está vivo. Respirando de aquella manera un aire que no se deja respirar; peleándose con unos ojos que se cansan de ver solo lo justo; oyendo cada vez menos y desesperado por lo que escucha. Vamos, como yo.

Este año ha tenido sus más y sus menos. Me ha dejado con más kilos y menos amigos. Me ha dejado echando de menos las mismas cosas que echaba cuando me encontró. Me sobran las mismas cosas que me sobraban.

Algunas perlas tuvo. Y con esas me quedo. Porque fui a París, por fin. En un viaje raro, eso sí, como acostumbran a ser los míos. Y por fin, tras dos años en la casa, se han pasado a visitar mi férrea dictadura Javi y Jeza, con los niños. Javi dijo que lo pasaron bien. No sé si es verdad, pero me gustó oirlo. Y vino Carmen, aunque ella ya tiene experiencia en estas mis fronteras, cuando las fronteras estaban en otros confines. Y el Bristol Power, non less, que demostró tener una extrema sensibilidad en detectar cualquier tapa en 30 km a la redonda. Qué bueno. Lo pasamos bien. Por lo menos, yo me lo pasé bien, despite of being such a control freak.

Los propósitos se me dan igual que los balances. Solo soy buena para no cumplirlos, así que he terminado por no hacérmelos.

"Lo que temí perder ya lo he perdido;
lo que esperé ganar ya no lo espero".

El Manuscrito Carmesí
Antonio Gala

Al año nuevo no le pido nada. Lo recibiré como venga. Solo espero que no se tome a mal que siga a lo mío.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cosas que no vi en París (I)

Extraña habilidad esa que tenemos de andar con la mente puesta en lo que no nos toca vivir. Por ejemplo, en verano nos quejamos del calor, a rabiar, y nos acordamos de lo que hemos hecho en tiempos más templados. Y en invierno, claro, no nos acordamos de lo que Lorenzo nos hizo sufrir, y lo que toca es pasar revista a esas cosas que hicimos... otra vez, en tiempos más templados.

Yo este año, en tiempos templados estuve en París. Por fin.

Y antes de irme, todo el mundo, porque todo el mundo ha estado ya en París, me decía que verás cuánto te va a gustar, que verás cuánto te va a sorprender, que verás qué bonito es todo. Y cuando preguntaba que dónde estaba todo lo que tanto me iba a gustar, y que qué cosas bonitas y sorprendentes no debía perderme, la gente me decía que ya sabes, lo típico.

Fui a París. Y vi lo típico. O casi.

Fui a la Torre Eiffel. Primero de noche. Y me encantó. Pude subir. Y no lo hice. El día había sido bueno y quise esperar al siguiente para disfrutar plenamente de la vista. Y esos tiempos templados castigaron mi arrogancia de turista estúpida con un día gris y un buen ramo de nubes densas.

Esto fue lo que no vi:
http://photo.photojpl.com/tour/eiffel-tower-floor/eiffel-tower-tour-floor.html

Va a ser que tengo un motivo para volver.

domingo, 6 de diciembre de 2009

December

I've been looking forward to December...
... but November is blocking its way.


"Toda mi vida habré de hallarme en estado de sitio:
un estado en el que la normalidad será siempre aplazada,

y el bienestar siempre se dejará para mañana,
para un tiempo placentero y sosegado
que no llegará nunca".

El Manuscrito Carmesí
Antonio Gala