jueves, 29 de diciembre de 2011

El año que sí hicimos la revolución

Vaya año. Qué de cambios.


Tanto por hacer. Tanto por saber.
Aún por llegar. Pero ya no por comenzar.

Este año hemos echado a caminar por multitud de sendas.
Quién sabe si ya el año que viene nos deparará nuevos destinos.

  "la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora
con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero
"


Mario Benedetti

jueves, 8 de diciembre de 2011

De límites y derechos

Cuándo estábamos en 2º de B.U.P. nos dimos de bruces con el concepto de límite. Para mí fue ahí cuando las matemáticas dejaron de significar hacer cuentas y pasaron a ser algo abstracto, nada trivial... si es que se puede decir que las matemáticas tienen algo de trivial.

A alguien en clase le dio por preguntar para qué servían los límites si no se podían alcanzar. No se me ha olvidado la respuesta del profesor: "Eso no significa que uno no pueda tender hacia ellos".

Yo no tengo credo, y más veces que no la fe se me queda corta. Espero que al menos nunca me falte un límite al que tender.



A aquel profesor lo echaron antes de terminar el curso. Su forma de dar clase no era buena ni mala, simplemente resultó, para escándalo de muchos, no ser convencional.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La línea del horizonte

Los que somos de interior crecemos con la línea del horizonte atravesándonos la mirada. Una línea clara, definida, hecha de cereal y de pinar, rota por cerros arrogantes y campanarios altivos.

Los que somos de interior no sabemos que, en las islas, la línea del horizonte no existe. El mar se abraza al cielo y le da la espalda a la tierra, para que los ojos curiosos no vean dónde se unen, ni cuándo se separan.

En las islas, la línea del horizonte es algo sacado de historias de navegantes. Como el rayo verde. Como la aurora boreal. O como el canto de las sirenas. Algo cuya realidad ha perdido importancia, pero cuya fuerza persiste, atrayendo hacia sí a incautos de pies secos que buscan sin remedio un horizonte que les cruce la mirada.
 

domingo, 30 de octubre de 2011

Homo consecutivis

En uno de mis tantos viajes, en los que harta de nosequé, buscaba nosequecuánto, aterricé en el planeta Interpretación.

Por ver si encontraba formas de vida menos ajenas que las del planeta de donde venía, acabé por descubrir una especie sorprendente: el homo consecutivis.

Estos habitantes del planeta Interpretación son seres particulares. Poseen, cierto es, el don de la palabra, e incluso, muestran una elocuencia remarcable. El hecho extraordinario reside en que el contenido de su discurso nunca es propio. Por extraño que pueda parecer, lo que expresan de forma oral es el resultado de la reformulación de los discursos que han escuchado pronunciar a otros. 

De natural observador a la par que jocundo, su rostro se torna en seria concentración cuando comienza a escuchar cualquier alocución, diserción o diatriba. Tras una pausa de cortesía hacia su interlocutor, al que, salvo en casos excepcionales, no interrumpe, el homo consecutivis se lanza al remedo de la prédica oída, y solo se distiende a su conclusión.

Esta curiosa característica no es producto de una adaptación evolutiva en sentido convencional, dado que su cerebro no siempre es capaz de retener el discurso al que es expuesto. Para compensar tal carencia, cada individuo de la especie porta consigo en todo momento el suplemento indispensable de un cuaderno y un bolígrafo. Con ellos garrapatea una suerte de ideogramas(1) inescrutables, que posteriormente ojea de forma fugaz, haciendo ver que ignora.

El fenómeno resulta, cierto es, curioso de observar.  Sin embargo, puede también ser exasperante si se pretende una comunicación real. Todos mis intentos en este sentido han sido infructuosos. 

Comencé el proyecto de integración pertreñándome de cantidades ingentes de cuadernos, repitiendo la práctica local. Siguió entonces la tentativa de descifrar sus símbolos escritos, que me ha conducido solamente a vislumbrar una forma de pensar basada en la idea como unidad de medida, totalmente desacostumbrada para mí. Mis intervenciones, además, son seguidas exclusivamente de repeticiones, realizadas por uno o más individuos, completas en contenido pero vacías de cualquier atisbo de aportación personal. A mi insistencia, los que parecen individuos dominantes de la especie responden con miradas mezcla de incomprensión y profunda conmiseración, que me hacen desistir de mis experimentos.

Las únicas expresiones espontáneas que he podido recoger, consisten en preguntas relativas a datos del discurso, en aquellos casos en que éste es largo y complicado, y, especialmente, cuando el sujeto estudiado es aún joven e inexperto.

Por todo ello, es en estos últimos en quienes he decidido centrar mi atención y mi tiempo de estudio, con el propósito firme de desentrañar su escritura, lo que me proporcionaría, a mi entender, la llave de todo su pensamiento.


(1) ideograma. (Del gr. ἰδέα, idea, y -grama).

1. m. Imagen convencional o símbolo que representa un ser o una idea, pero no palabras o frases fijas que los signifiquen.
  
 

sábado, 29 de octubre de 2011

Intensiv arbeiten

"Du hast gestern sehr intensiv gearbeitet".

Und? Was soll das heißen, gestern?
Dass ich normalerweise nicht intesiv arbeite?

Was soll intensiv heißen, überhaupt?
Dass ich zu viele Fragen stelle, wenn ich etwas nicht verstehe?
Dass ich unzufrieden aussehe, wenn eine Antwort mir nicht hilft?
Dass ich frustriert bin, weil ich nicht erreichen kann, was von mir erwartet wird?

Wie sollte ich denn arbeiten?

¿Te vienes a comer a casa?


viernes, 23 de septiembre de 2011

wonder land

el precio de alcazar tu sueño
es no regresar jamas

viernes, 16 de septiembre de 2011

Galletas, mar y cangrejos

Noche de viaje. Aeropuerto. Taxi. Piloto automático.

Galletas. Paseo. Espolón.

Mar y cangrejos.