martes, 24 de febrero de 2009

Nostalgia

Nostalgia, Sehnsucht, Saudade, Longing.

Es curioso que un sentimiento tan amargo venga envuelto con palabras tan dulces. Y es curioso que todas lleven un lazo del color del que cada cultura lo siente.

Hay nostalgia en todos los sitios, pero no en todos quema igual, ni por lo mismo.

Y lo malo no es la nostalgia, lo malo es no saber hacia qué.


lunes, 23 de febrero de 2009

¿Para qué la pregunta?

El otro día me compré unos vaqueros por cuatro euros. Me recordó a mis tiempos de charities en el Reino Unido.

Claro que la impresión terminó en cuanto una mujer, de esas a las que aquí se llaman señora, corría la cortina del probador a la vez que preguntaba: "Leticia, ¿estás ahí?".

El hecho en cuestión me provocó una terrible angustia existencial, un dilema irresoluble. Este es:
  • si se va a utilizar el método ensayo-error, ¿para qué la pregunta?
  • si se va a proceder a través de un proceso interrogatorio, ¿por qué actuar mediante prueba directa y correr la cortina? ¿Por qué no esperar a una respuesta? Lo que me lleva de nuevo a: ¿para qué la pregunta?
Esto me pasa por intentar desentrañar la lógica de la mente castellana.

Huelga decir que no pude resolver la duda, y para recuperar mi momento charity, no me quedó otra que ir a comprarme un bote bien grande de mantequilla de cacahuete... crunchy, of course.

domingo, 22 de febrero de 2009

Schrei

Hay días de mar inquieta que remueven esos fondos que cuesta tanto olvidar.

La última vez me han dejado recuerdos de otros tiempos y otros mundos.


"Antes de morir, me gustaría ser una vez yo mismo.
Pero qué difícil...
O quizá ya lo he sido,
en algún momento,
y no me he dado cuenta,
y ni siquiera guardo memoria de ello,
ni la memoria de cuándo pudo ser".

El Manuscrito Carmesí
Antonio Gala

sábado, 21 de febrero de 2009

Parchís

Dice la canción que la vida es una tómbola, pero yo últimamente no puedo dejar de ver la mía como un parchís. Me paso la semana con la sensación de que me persiguen fichas de otros colores, a ver si me pillan, a ver si cuentan veinte a mi costa.

Cada día voy con la ansiedad de ver si me sale un seis. Un seis, por favor, por favor. Para que no me hinquen el diente. Para librarme por lo menos este turno. El seis, claro, nunca llega.

Y cada día me toca aguantar la respiración, por si me toca la chepa una ficha poco amiga antes de poder tirar otra vez. Y cada día me toca rezar por un cuatrín que me lleve por lo menos hasta el siguiente seguro.

Y en mi seguro se está bastante bien, pero es que debo de ser la única ficha de las mías en este juego, porque me toca salir con cada turno... y con lo que tenga a bien mostrar el señor dado.

Y así toda la semana hasta el final. Y entonces entiendo por qué le llaman "casa" a lo del parchís.

La verdad es que no me vendría nada mal otra ficha de mi color con la que poder, por lo menos, formar barrera de vez en cuando. Y esperar a que salga un seis... pero ya es otra espera.

domingo, 15 de febrero de 2009

Dique seco

No hay como empezar a trabajar para que a uno se le acabe toda la inspiración. Dos semanas a tortas con la mentalidad laboral española me la han dejado totalmente exhausta.

Lo curioso del tema es que mi jefa es alemana. Hay que ver lo bien que se ha hecho a las tiranías españolas. Pretende convencerme de que hacer trabajo no pagado que no te corresponde es normal. Igual de normal que pasarte un mes comiendo a base sándwich en la parada del autobús.

Y ahora que lo pienso, una de mis jefas en Inglaterra también era alemana, y era brillante en el arte de dar rodeos, de los de sin caballo ni toro, para decir algo, especialmente "no", costumbre muy británica para evitar encarar al vecino cuando se le suelta una negativa.

Y yo que pensaba que eso de la picaresca era invento de Cervantes, impreso en el código genético de cualquier español de pro, pero va a resultar que tenemos cosas en común con los alemanes... además del euro y de Mallorca, claro está.

¿A ver si va a ser que el tal Anónimo que escribió el Lazarillo era hijo del imperio Austrohúngaro?