sábado, 21 de febrero de 2009

Parchís

Dice la canción que la vida es una tómbola, pero yo últimamente no puedo dejar de ver la mía como un parchís. Me paso la semana con la sensación de que me persiguen fichas de otros colores, a ver si me pillan, a ver si cuentan veinte a mi costa.

Cada día voy con la ansiedad de ver si me sale un seis. Un seis, por favor, por favor. Para que no me hinquen el diente. Para librarme por lo menos este turno. El seis, claro, nunca llega.

Y cada día me toca aguantar la respiración, por si me toca la chepa una ficha poco amiga antes de poder tirar otra vez. Y cada día me toca rezar por un cuatrín que me lleve por lo menos hasta el siguiente seguro.

Y en mi seguro se está bastante bien, pero es que debo de ser la única ficha de las mías en este juego, porque me toca salir con cada turno... y con lo que tenga a bien mostrar el señor dado.

Y así toda la semana hasta el final. Y entonces entiendo por qué le llaman "casa" a lo del parchís.

La verdad es que no me vendría nada mal otra ficha de mi color con la que poder, por lo menos, formar barrera de vez en cuando. Y esperar a que salga un seis... pero ya es otra espera.

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