En épocas de crisis como esta tocan mucho la moral los vagos. De siempre ha hecho falta gente que se dedique a levantar el país sin perder el tiempo preguntándose si las cosas deberían hacerse de otra forma.
Por ello parece tocar mucho las narices el que surja una generación de jóvenes que ni estudia, ni trabaja. Y como la crisis es muy propia para la creatividad, además se les da un nombre nuevo: ninis.
No que el 45% de paro juvenil tenga nada que ver, claro. Tampoco que el estudiar te sirva para tener un título universitario que acompañe a tu contrato basura.
De todas formas, para aquellos que piensan que esto es lo peor, siento tener que desvelar que existe una clase de la que guardarse mucho más: los que ni estudian, ni trabajan, ni son jóvenes. Los nininís sí que constituyen una auténtica lacra social.
Si lo sabré, que yo pertenezco a ellos.
Por ello parece tocar mucho las narices el que surja una generación de jóvenes que ni estudia, ni trabaja. Y como la crisis es muy propia para la creatividad, además se les da un nombre nuevo: ninis.
No que el 45% de paro juvenil tenga nada que ver, claro. Tampoco que el estudiar te sirva para tener un título universitario que acompañe a tu contrato basura.
De todas formas, para aquellos que piensan que esto es lo peor, siento tener que desvelar que existe una clase de la que guardarse mucho más: los que ni estudian, ni trabajan, ni son jóvenes. Los nininís sí que constituyen una auténtica lacra social.
Si lo sabré, que yo pertenezco a ellos.