Hace unas semanas me probé una primavera nueva. Me quedaba que ni
pintada. De largo no había que coger ni un solo rayo.
“Parece que la hubieran hecho para ti”, me dijo la dependienta. “Esos colores le dan otro tono a tu piel y te alegran la cara”.
Quién sabe. Tal vez un día la vida me quede tan holgada que llegue a fin de estación sin apreturas. Entonces me compraré una primavera hecha a medida.
Mientras tanto, seguiré vistiendo el mismo invierno.
“Parece que la hubieran hecho para ti”, me dijo la dependienta. “Esos colores le dan otro tono a tu piel y te alegran la cara”.
Quién sabe. Tal vez un día la vida me quede tan holgada que llegue a fin de estación sin apreturas. Entonces me compraré una primavera hecha a medida.
Mientras tanto, seguiré vistiendo el mismo invierno.
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