Dicen que por cada persona pueden contarse tres: la imagen que tienes de ti, la que de ti tienen los demás, y la que eres en realidad.
No sabría decir cuál es más difícil de percibir... cuál más difícil de reconocer. Eso sí, dos de ellas nos pertenecen. La tercera queda detrás de los ojos del otro.
Cómo pensar que esos ojos hablarían voluntariamente, de forma tan clara. Cómo esperar que los míos serían incapaces de separar, con todo, las tres personas... de entre dos personajes.
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