viernes, 12 de noviembre de 2010

la lucha

Tres veces a la oficina del INEM en menos de un mes. Tres veces esperando a que aparezca el numerito por la pantalla. Y las esperas dan para pensar. Y no me puedo quejar porque los funcionarios de mi ofi del paro son megaeficientes (aunque no lo parezca este comentario no es irónico, va totalmente en serio porque es completamente cierto).

Nuestra sala de espera es cuadrada, aprovechando el patio interior del edificio, pero el otro día pasé por la oficina del INEM de Poniente, y allí las sillas están como en el cine, solo que en vez de mirar a una pantalla que te cuenta una historia, están de cara a las pantallas que muestran el número de vez. Me pareció curioso que el espectáculo fuera el correr de un numerito, cuando las historias son las que se podrían contar desde las butacas. Y para completar el cuadro, todo el lateral de la sala es un cristal enorme que da a la calle. Bonito escaparate.

Esperando en mi sitio al P319 me pareció todo un gran show. Y pensé en la lucha de clases. Qué cosas. La lucha ya no existe, o consiste en bregar con tu psiche mientras llega el momento de que te atienda el funcionario de la oficina del paro. Y las clases tampoco. Más bien es todo una lucha contra un sistema, contra una máquina mal engranada pero que se mueve sola. Claro está que si te sobra algo de aceite puedes hacer que la máquina funcione un poco mejor contigo.

P318


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