martes, 12 de enero de 2010

Dos jarsés

... No. En el autobús. ... Sí, ya he estado ... No mucho: dos jarsés... Vale... Vale... Sí. Adiós... adiós...


Siempre me ha parecido que el chet y el heppy alemanes son una prueba de la poca personalidad del idioma germano... o de sus hablantes, no sé. Pero dedicarse a los idiomas en Castilla, y además hacerlo por decisión propia, prueba que pese a esos años que no dejan de pasar, mi vida continúa siendo una sucesión permanente de romances con causas perdidas.

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