No sé si es la época que nos toca vivir, donde ya no existen los sabios sino más bien, los grandes expertos.
No sé si echarle la culpa a la edad, que como el agua a la roca nos va erosionando las ilusiones.
El caso es que tengo la sensación de que la de curioso, no es ya una profesión rentable. Y la pesadumbre de que, tal vez, ni siquiera es ya una profesión posible.
El caso es que tengo la sensación de que la de curioso, no es ya una profesión rentable. Y la pesadumbre de que, tal vez, ni siquiera es ya una profesión posible.
Vuelvo a mis libélulas y a mis guerras perdidas.
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